ZOHAR DIARIO # 5076 – MISHPATIM – ¿POR QUÉ LLORÓ?




Daily Zohar 5076

Holy Zohar text. Daily Zohar -5076

Traducción al Español: Daniel Schulman

177. OVED vino, cultivó (Heb. ‘Avad’) y labró el tronco y la raíz del árbol, salió del rostro amargo y nuevamente mejoró las ramas del árbol, MALJUT. Ishai, su hijo, vino, lo fortaleció y lo arregló, y se aferró a las ramas de otro árbol más alto, ZEIR ANPIN. Unió un árbol con otro y se entrelazaron. Cuando David llegó, encontró los árboles, ZEIR ANPIN Y MALJUT, entrelazados y atados entre sí. Luego heredó el dominio en la tierra. Todo esto lo provocó Oved.

178. El anciano lloró y se dijo A SÍ MISMO: ¡Ay, anciano! ¿No te he dicho que entraste en el gran mar? Ahora estás en las grandes profundidades. Prepárate para subir. Anciano, anciano, tú has provocado todo esto. Si antes hubieras estado callado, te habrías quedado bien, pero ahora no puedes, y no hay nadie que te sostenga la mano salvo tú solo. ¡Levántate, anciano, y asciende!

 

Traducción al Hebreo:

177. הוּא בָּא, עָבַד וְעָדַר אֶת עִקַּר וְשֹׁרֶשׁ הָאִילָן, וְיָצָא מֵהַפָּנִים הַמָּרִים, וְחָזַר וְנִתְקָן בְּנוֹף שֶׁל אִילָן אַחֵר עֶלְיוֹן. בָּא יִשַׁי בְּנוֹ וְחִזֵּק אוֹתוֹ וְתִקֵּן אוֹתוֹ, וְנֶאֱחַז בְּעַנְפֵי הָאִילָן הָעֶלְיוֹן הָאַחֵר, וְחִבֵּר אִילָן בְּאִילָן, וְהִסְתַּבְּכוּ זֶה בָּזֶה. כֵּיוָן שֶׁבָּא דָוִד, מָצָא אִילָנוֹת מְסֻבָּכִים וּמְאֻחָדִים זֶה בָּזֶה. אָז יָרַשׁ הַשִּׁלְטוֹן בָּאָרֶץ, וְעוֹבֵד גָּרַם אֶת זֶה.
178. בָּכָה אוֹתוֹ זָקֵן וְאָמַר, אִי זָקֵן זָקֵן, וְלֹא אָמַרְנוּ לְךָ שֶׁנִּכְנַסְתָּ לַיָּם הַגָּדוֹל?! עַכְשָׁו אַתָּה הוּא בְּתוֹךְ הַתְּהוֹמוֹת הַגְּדוֹלִים. הִתְתַּקֵּן לַעֲלוֹת. זָקֵן זָקֵן, אַתָּה גָּרַמְתָּ לָזֶה, שֶׁאִלְמָלֵא הָיִיתָ שׁוֹתֵק בַּתְּחִלָּה, הָיָה נָאֶה לְךָ, אֲבָל עַכְשָׁו לֹא יָכֹלְתָּ וְאֵין מִי שֶׁיֹּאחֵז בְּיָדְךָ, אֶלָּא אַתָּה בִּלְבַדְּךָ. קוּם זָקֵן וַעֲלֵה בְמַעֲלָה.

 

Comentario de Zion Nefesh:
Continuación del ZD anterior

#177
Él vino, Oved, y sirvió, cultivando y restaurando la esencia y la raíz del Árbol. Emergió de las aguas amargas, regresó y reparó las ramas del Árbol, que es el Reino (Maljut).

Luego vino Ishai, su hijo, quien lo fortaleció y lo perfeccionó. Tomó las ramas de otro Árbol más elevado, que es Zeir Anpin, y unió un Árbol con otro, de modo que se entrelazaron y unieron.

Cuando David llegó, encontró los árboles —Zeir Anpin y Maljut— ya entrelazados y firmemente unidos. Entonces heredó la soberanía sobre la tierra. Y Oved fue la causa de todo esto.

Notas:
El Zohar enseña que la verdadera realeza y autoridad surgen solo tras una corrección espiritual progresiva: primero reparando Maljut, luego uniéndola con Zeir Anpin, y solo entonces revelando la soberanía en el mundo. El reinado de David no fue posible solo por su propio esfuerzo, sino porque el Árbol de la Realeza ya había sido sanado, fortalecido y unificado por Oved e Ishai.

Esto revela un principio central: la redención y el liderazgo surgen de la continuidad, la humildad y el trabajo espiritual oculto a través de las generaciones.

#178
Aquel anciano lloró y se dijo a sí mismo: “¡Ay, anciano, anciano!¿No te dije que entraste al Gran Mar? Ahora estás en las grandes profundidades. ¿Podrás recuperarte y ascender?

Viejo, viejo, tú mismo causaste esto. Porque si hubieras permanecido en silencio al principio, habría sido mejor para ti. Pero ahora no puedes callar. Y no hay nadie que te tome de la mano, excepto tú mismo. Levántate, viejo, y asciende por la cuesta.

Notas:
Este pasaje es un momento profundamente introspectivo y simbólico en el Zohar. El «anciano» representa a un sabio que ha alcanzado un profundo conocimiento místico, conocido como el Gran Mar, un símbolo zohárico clásico que representa la sabiduría Superna (Jojmá) o las profundidades de los secretos más profundos de la Torá.

Al entrar en el «Gran Mar», ha traspasado los límites intelectuales seguros. Ahora se encuentra en el mayor abismo (‘tehomot guedolim’), un lugar de peligro espiritual donde uno puede ascender o ahogarse.
El Zohar enfatiza la responsabilidad personal: no hay ayuda externa disponible. Ningún maestro ni guía puede sacarlo. El silencio en la etapa anterior habría preservado el equilibrio, pero ahora el compromiso es inevitable.

La única opción restante es la Aliá (ascenso) mediante la rectificación interior, la humildad y el esfuerzo. La frase ‘ascender por el ascenso’ implica una elevación mesurada y disciplinada, no un salto imprudente.

Esto refleja la enseñanza de los sabios respecto a entrar en el Pardés (el Huerto Místico): una vez que una persona penetra en secretos profundos, el retiro ya no es posible; solo queda el ascenso correcto.

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